Alfredo (Óscar Jaenada) llega a Madrid para formar un grupo independiente de teatro que no cobra un centavo por actuar.
Si la Viste recomienda Noviembre ya que es como una clase de historia del teatro callejero moderno. Me recordó que dicho teatro tiene un origen ancestral y lo primero que me vino a la mente gracias a la libertad de la calle fue Entrevista con el Vampiro y la forma en la que parten de actuar en la calle para transportarnos al teatro de los vampiros, el perfecto engaño a los humanos para encontrar refugio para los antiguos, lugar donde traicionaron a Claudia, quemándola al sol.
Así veo una evolución en Noviembre donde el teatro es ser alguien más. Este grupo comenzó siendo alguien más al momento de redefinir y educar a su público. No aceptaban dinero, los movía la esperanza de un verdadero cambio. Una revolución cultural cuyo escenario era la libertad callejera de la que puede aprenderse más que en la universidad.
Replantean la existencia, al mundo y al de su grupo al ser observados y reconocidos. Al actuar tan pegados a la realidad y experimentar con la sociedad cambiaron mi visión. Su inexperiencia del ayer se convierte en invaluable experiencia para el hoy.
El arte es un arma que siempre ha movido al mundo. Es a través del arte donde pueden mandarse mensajes sin tapujos. Mi recomendación: Si te gusta utiliza el arma del arte (con precaución o no) ¡pero hazlo!
Jala el gatillo sin miedo, no hay tiempo qué perder.
Vivo en una ciudad conocida como bicicletera, pero bicicletera por chafa ya que nadie usa la bici mas que para pasearse los domingos. La gente normal no compra bicicletas para hacer ejercicio ni mucho menos transportarse; en Guadalajara las bicis se compran para ir a la Vía Recreactiva: “¿Ya fuiste a la vía? -No, es que no tengo bici.”
Gracias a la Vía la ciudad se está equipando con bicicletas, cada vez más conocidos y desconocidos las tienen, ¡ya sólo falta que las usen! Es una selva que hay que ir circulando para abrir camino, concientizando a los automovilistas y a los peatones. Actualmente no hay lugar para los ciclistas: si invadimos las banquetas se quejan los de a pie, si nos bajamos a las avenidas está de locos confiar en que los camioneros respetarán nuestra ligera armadura. Bicicletero no hay ciclovía, se hace ciclovía al pedalear.
A mi papá le pagaron una deuda con una bici. Seguro no la agradeció para nada pero yo si estoy feliz. La tomé prestada de los bienes familiares y luego la hice mía cuando con sigilo y audacia, más audacia que sigilo, la fui agandallando. Mentada estrategia la he ido perfeccionando desde que expropié la cámara digital materna al llegar a las mil fotografías.
Si tienes una bici en tu casa y no la usas ¡regálala que no se va a usar sola!. No dejes que se la coman los gusanos metaleros. Por otro lado, las bicis no están taaan caras, está cool que compres una para ir a la Vía y vayas haciendo un cayito sano, económico y divertido armando una GDL en bici. Para los paseos nocturnos masivos si te dejo que te compres la bici aunque no respetes a los automovilistas.
Planeando el viaje
Si calculo que me tardo nomás 15 minutitos de trayecto -Los minutos dan más weba que los minutitos caray- pues lógico y obvio que elijo irme en bici. Si me tardo media horita, lo más probable es que también parta en dos ruedas con motor humano. Ya si es más de media hora y además tengo que ir a la Chapu nocturna y una compañera del Taller de Ensayo me pide ride, definitivamente me da miedo y medio webita subirla a los diablitos y mejor me voy en carro. Si no pos pa qué lo tengo, tampoco estoy tarugo.
La cosa es que joven y bello me vería mejor en un Mini Cooper Eléctrico -los Ferraris ya están muy choteados hasta para desear- pero pues hay que apoyar la causa, además no me veo tan mal super-ultra-duper-ciclista-equipado-ambientalista-espi-alidoso.
El viaje
Soy un convenenciero pues agarro la bici y me voy al trabajo para no pagar diez pesos diarios del camión o la gas del carro: mejor me compro un agua popis y adelgazo la llanta pero de la bici al dar derrapones de adolescente. Llego al work y subo la bici a mi oficinota: ¡Que se maten allá abajo!, grito desde el balcón; que se maten buscando estacionamiento y echándole un ojo al viene-viene viene vieneee y otras bestias míticas.
¡El tráfico ya me tiene hasta la madre! es una frase que nunca diré ya que los automovilistas son mis bufones, me les quedo viendo con cara de felicidad suprema cuando los rebaso en un tope y bien erguido y elegante continúo con aceleración máxima hasta el próximo semáforo.
Con pudor me paso el alto hasta que me vuelven a alcanzar y yo disimulo que mi corazón apenitas palpita y los vuelvo a mirar con mi jeta de ¡Quéeee weeeba me das!: Ya llevaba meeedia cuadra más que tu.
Mi propuesta es que el peligro de andar en bici radique en la envidia generada a los automovilistas por parte de los bicicleteros al percatarse de las bondades de la bici, mas que por andarse cuidando de los atropellamientos hasta cierto punto ignorantes pero comprensibles en esta ciudad no preparada.
Todo está en la cultura: Cuando voy de bajada abro el Mural, subo las ya torneadas y me pongo a leer La Menor Importancia. Con el vuelito le cambio la hoja al periódico mientras de pasada convierto a algún -alterado víctima del tráfico- automovilista a la legión bicicletera.
Me gustaría contar un poco acerca de mi historia con los videojuegos, un ligero esbozo de mi experiencia y por qué juego lo que juego.
Mi juego favorito es Worms: Armageddon. En la compu también tengo instalado el World of Goo y el Teeworlds pero no me interesan tanto.
Worms: armageddon
Lo que tienen en común es que son en 2d y con gráficas cartoony. Worms es de hace muchos años, si comparamos los otros do casi acaban de salir. El 2d se me hace impresionante, siento que nunca pasará de moda. Lástima que le den más mercado al 3d. Teeworlds me gusta porque es Open Source y por los recuerdos que me ha traído.
Worms me encanta porque siempre hay alguien con quien platicar. Ya sea en inglés o recientemente en español. La comunidad es relativamente pequeña pero por lo mismo muy unida. Ahí aprendí inglés.
Se guardan todos tus juegos en un archivo, existen ligas con torneos. Los juegos evolucionan y conforme han ido agregando parches al juego se han inventado otros. Es como jugar ajedrez, nunca se acaban la posibilidades. Creo que en ese sentido me gustan los juegos de estrategia.
Por ejemplo, recuerdo The Lost Vikings, en donde tenías que ir armando lo necesario para completar cada nivel. Los juegos de plataformas siempre me han encantado. Con esto me refiero a juegos como Mario. El Mario All Stars para super nintendo me hizo jugar Mario I, II y III muchísimo. Curioso porque primero aprendí a jugar en una consola con el Super Mario World.
The Lost Vikings
En ese juego lo que siempre me gustó fue el ingenio siempre balanceado, sabías que si te metías a un castillo iba a ser más difícil que un nivel normal. Catalogabas a los de agua como difíciles. Incluso a las casas embrujadas no me daban muchas ganas de entrar, ¡quería acabarlas luego luego!
Vencer luego de intentar la misma fórmula varias veces era una satisfacción impresionante. Nada había vivido así. Encontrarme con personajes mucho más grandes que uno mismo era asombroso. La música, los mundos. Realmente te transportaban a otras dimensiones. Del estilo recuerdo a Donkey Kong Country, siempre lo vi como un Mario mejorado, para más grandes.
Super Mario World
Para mí antes que el Súper, estuvo la compu. Los juegos que más disfruté fueron los de carros, es decir, de alguna forma los deportivos. El de NBA (usaba la pc speaker) y pues de plataformas el prince of persia. En la escuela, desde la primaria, me traumaron con el y con otros de plataforma.
Prince of Persia
Recuerdo que había un juego que sólo una o dos máquinas corrían y que te tocaba jugar en tu cumpleaños. Justo me iba a tocar cuando me enfermé. Nunca lo jugué y me quedé con ese trauma, jaja.
Los juegos deportivos o en general los no violentos son los que siempre me han agradado más. Mario Kart, Mario Golf, Mario is missing! (No, a ese último nunca le entendí).
Eso de disparar y disparar y disparar y disparar y disparar no es lo mío. Siempre me han estresado. De hecho veía a mis amigos jugar los de golden eye y cómo se traumaban tanto mientras yo me enfadaba. Luego los de gokú, los de pokemón, los de smash, la misma cosa siempre. Claro, para mí.
Tony Hawk Pro Skater II para la computadora me traumó. De hecho es algo que me pasa, agarro un juego y no lo suelto, pero lo veo más como un deporte. Me encanta competir pero cuando las habildiades que se requieren son de practicar o de pensarle.
Luego con el gamecube me hice vicio también con el 4 y ya cuando me tocó jugarlo con mis amigos de nuevo era ridícula la cantidad de puntos que hacía. Luego esa saga se fue haciendo más comercial y perdió el poco espíritu de competencia en forma de deporte que tenía.
Tony Hawk's Pro Skater IV
La aventura la conocí con Twinsen’s odyssey. También en la compu, un juego verdaderamente hermoso y muy completo. “Where do you wanna go, Twinsen?”. Tomb Raider, uff: ¿Qué puedo decir de ese par, de juegos que jugué?.
Twinsen's Odyssey
Los juegos tipo Pokemon de subir nivel, los RPGS, etc. No me gustan porque al fin y al cabo siento que ya nomás juegas lo mismo una y otra vez por subir nivel y no tanto por sacarle jugo al juego. Así jugué también un rato el de Albatross18, un juego en 3d de Golf con gráficas muy atractivas y el concepto de comprar items para ir modificando tu personaje. Ahí aprendí que el dinero real en ese tipo de juegos es lo que cuenta para avanzar de verdad. Lo cual se me hace triste.
No niego que los shooters son divertidos, también me la pasé padre jugando Counter Strike. Recuerdo cuando sacaba la imagen de la compu para verla en la televisión. Se veía espectacular. La cosa es jugarlo y jugarlo y jugarlo hasta que te aprendes cómo usar todo y reaccionas más rápido que el otro. Luego te aburres. ¡JA! Siempre me gustó ser francotirador y disparar no con toda la precisión o zoom, descubrí que era más rápido así.
Counter Strike
De los que trae windows el buscaminas siempre me encantó. Hasta hace relativamente poco pude pasar el nivel de experto. Hacer el análisis de las posibilidades es lo que me encanta. Saber por qué pasan la cosas. Creo que desde niño, la cosa era no tanto jugar con lo armado sino divertirme mientras lo armaba. No me gustaba hacer ruuun ruuuun con los carritos, sino construir las ciudades por donde pasarían después. ¿Qué tal el pinball 3d? Encontrar cómo hacer más puntos y obtener bolas extra era la ley.
Buscaminas
Eso me recuerda que siempre he tenido una fijación con lo que rueda. Desde los juegos en Moy en los que lanzabas una moneda a un laberinto, hasta su versión en PC de soltar la bola de un hámster para pasarla por pequeños canales. Desde las canicas es esto creo, cuando jugaba a hacer hoyos para tirarlas a un pozo usando la gravedad.
Para terminar, juego worms porque le he invertido tiempo, he planeado records mundiales, he diseñado mapas que se han jugado una y otra vez, hecho amigos de todo el mundo, me entretiene, puedo jugarlo en mi turno y mientras no lo juego ponerme a hacer otras cosas, no es agresivo en exceso, es hilarante, me pone a pensar como el ajedrez, es fácil de descargar sin pagar, lo entiendo, es mi juego… soy wormer.
” [[People/c0o1|c0o1]]: Nigh unlimited imagination on the rope. No trick is impossible.”