Estaba

Estaba un día en el que decidí que me enamoré de una escritora que nunca iba a serlo pero para mí lo era. Era un buen día para intentar acercármele pero lo único que acerté en arrimarle fue un susto grande. Grande fue mi decepción al percatarme de que no me haría caso ni aunque le metiera todo mi esfuerzo. Es fuerza la que necesité para darme cuenta de que era una puta. Una puta lástima era esa de perder el tiempo con aquella mujer, que tanto de cerca como de lejos, valía mas que para pura madre. Madre santa, madre adorada, sacro santi requete buenísima que estaba.