Los aterradores limpiavidrios

Publicado en Ensayo

Y ahí lo tienes, al automovilista atrapado entre los demás. El semáforo es barrera natural que le impide escapar de la fiera. La fiera cuya mayoría de las veces es del sexo masculino, cuenta con características que lo hacen ser fiera.

Su cabello es muchas veces estropajo teñido de aguas negras. Su barba tiene una característica. Ya sea larga o corta, siempre es aterradora. La piel de la fiera es del mismo color de su vestimenta, del color de la calle. El polvo y la mugre su disfraz.

El automóvil del automovilista tiembla al ver que la fiera se acerca. El automovilista vive para la fiera. Si anda distraído, el primer zarpazo al vidrio casi lo mata del susto.

Si el cazado divisa a su cazador, de extraña forma suele pensar que va a evadir a la fiera. Siempre hace el intento y puede tomar varias posturas. La primera es la de levantar los brazos haciendo un enorme gesto que indica un gran NO a la fiera. También suele ignorar al cazador haciéndose el que no lo ve. Puede también enojarse y hacer caras de odio.

Todo eso que hace el cazado la mayoría de las veces es inútil. La única forma de librarse del cazador es tomar su automóvil con los brazos y salir huyendo, saltando entre los demás carros.

Siendo cazado, ¿cómo puede evitarse el atemorizado el hecho de ser devorado por tan predecible destino? Existen teorías que indican que lo mejor es teniendo suerte. La probabilidad de ser cazado por un zarrapastroso disminuye si uno se encuentra en multitud. Eso explica la congestión del tráfico, los automovilistas se pegan lo más posible antes de cruzar el río de la avenida.

La otra forma es no alimentando a la fiera. Diciéndole un “no traigo”, “a la vuelta”, “mañana”. Pero esto sólo los valientes, ya que la mayoría prefiere darles una o dos monedas a cambio de evitar una agresión inesperada al cuerpo del automóvil. Hay quienes afirman que como no tienen nada que perder amenazan de muerte a los cazados. Es su extraño ritual, pues si los matan se quedan sin carne y si no los asustan, no sueltan nada.

Es la fiera un estratega de la mercadotecnia, puesto que si no recibe un gran pedazo de carne, aún así da sus zarpazos, mostrando su producto, haciendo su trabajo, marcando su territorio.

Existe un equilibrio que impide que las fieras sean más que los automovilistas, siempre somos comida para ellos. Los aterradores limpiavidrios.

Sobre el autor

Jos Velasco es desarrollador web y participa en múltiples proyectos culturales. Contáctalo.

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