Olvidé desayunar

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Mientras me alisto, la presión de las llantas se nivela, las baterías se recargan solarmente, la información dinámica se actualiza y demás boberías. Confirmando la ruta automática del día de hoy, me dirijo a Mariano Otero. El tráfico ha sido fluido desde hace dieciocho paseos, con una velocidad promedio de veinte kilómetros por hora. El sistema descartó del promedio los días lentos, como aquel día el en que nos encontramos con bike-3204 y pasamos a starbucks-224. A su vez los días de competencia, restringidos para records globales. El filtrado de mis lentes, se adapta a los rayos del sol para evitar colisiones perfectamente evitables, mi nuevo traje promete protegerme contra caídas fuertes reduciendo la fricción cuando sea necesario. La crema protectora solar la va esparciendo el mismo de acuerdo a las condiciones climáticas. La música la controla mi voz, mis audífonos de resonancia craneal me permiten escuchar también el tráfico. Mi agenda la escucho también, así como mis noticias favoritas. El generador de electricidad me sirve también para cargar inalámbricamente mi laptop, utilizando las redes de telecomunicación por las que voy pasando. Despliego el periódico digital mientras activo el manubrio automático y descargo la energía eólica almacenada para propulsarme unas cuadras. El control central me obliga a pedalear un poco, pues mi traje detectó una acumulación de grasa superior a la indeseada. “Olvidé” desayunar, pero antes de que los nutrientes los descargue el traje, el sistema ya sabe que no me gustan las medidas correctivas tecnológicas y evade las leyes por unos minutos para que pueda disfrutar de la cafetería.

Sobre el autor

Jos Velasco es desarrollador web y participa en múltiples proyectos culturales. Contáctalo.

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