Qué flojera ser Dios

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Por ejemplo, tener que agendar las nuevas citas…

Dios:

“El día 23 de febrero de 1830 permitiré que se conozcan Eddy y Ann.

Porque… al fin y al cabo yo soy Dios y tengo que decidir esas cuestiones.

Si no lo permito yo, quien. Díganme angelillos semidesnudos. ¿El diablo? No me hagan reír.”

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Ann: “Dale gracias a Dios que permitió que nos conociéramos.”

Sobre el autor

Jos Velasco es desarrollador web y participa en múltiples proyectos culturales. Contáctalo.

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