Seis:
My dearest:
En la mañana entregué una lona bien diseñada y unas tarjetas de lonchería.
Después, en menos de dos minutos, deposité el dinero recibido a la cuenta fiscal del banco:
¿Alguna otra cosa que pueda hacer por usted?
No, gracias.
¿Ya maneja usted una cuenta con nosotros?
Sí. Esta.
Debo decirte querido que de repente me dan ataques de locura: Teorías conspiracionales emergen de mí en formas disolutas. Quisiera que fuera lo que no es, para calmar mi sed de no tenerla. Quisiera hacerlo para juntos comer tlayudas. My dearest, creo que tu sabes a lo que me refiero cuando te digo que la amo, recuérdamelo por favor.
Lo más delicioso que comí hoy -porque todos los días como cosas que por lo menos para mí son manjares- fue un plato de tamales recalentados y por supuesto dorados. Utilicé el comal.
Antes de eso le ahorré horas de estudio a una ingeniera. Antes, me alegré por tener funcionando en pantalla el garabato de un comunicólogo.
Que descanses si es que los diarios como tú descansan.
Jos Velasco
29 January 2010