tacto social

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Tener tacto socialmente significa no ser totalmente transparente. “Qué esperabas hijo mío, estás bieeen pinche bizco.” El Padrecito intentando compadecer al novio que dejaron plantado, y que quedó traumado no por su estado físico sino por quienes se lo señalaron sin compasión desde la infancia, de la película Matando Cabos. Utilizar el tono que le corresponde a cada persona para sentirse cómodo hasta en las situaciones más embarazosas: “¡Se piensa con la cabeza no con lo de abajo!” Típico padre machista, luego de un embarazo. Tener tacto se trata de ser inteligente emocionalmente para, porqué no, agradarle a todos y de paso lograr la meta imposible: ser político sin ser odiado. Quien tiene tacto no anda rebajando a los demás, se sienta en la misma mesa que los de abajo, mientras que a los de arriba los admira sin sentirse menos. Cuando está en desacuerdo con alguien no le escupe en la cara sin antes darle un pañuelo. Como un espejo luego de un baño caliente, refleja los defectos al desnudo señalándolos un poquito empañados para que no se vean tan feos. El que tiene tacto, lo tiene en todos los sentidos, pues no nomás llega y acaricia al desvalido como si fuera un perrito atropellado sino que incluso sabe cuando y por dónde levantarlo del periférico. Pregunta lo que debe a quien debe y no se agarra con Sansón a las patadas. Logra hacernos pensar que no sabe herir, pero conoce tan bien que ni siquiera nos damos cuenta si nos da un golpe bajo. No se las da de sabelotodo si no averigua con antelación qué saben los demás. Sabe que todas las personas se encuentran en diferentes situaciones, por lo que las trata según como se encuentren. Se comporta como lo que es. Conoce las reglas del juego, no se pone a fumarle a las embarazadas pero tampoco ofrece cigarrillos cubanos a los amantes del tabaco. Es como Jesús: habla poco pero dice mucho e incluso cuando dice, sabe cuando callarse. Tener tacto no es terminar un ensayo hablando de Jesús. Tener tacto es no rellenar un ensayo con ejemplos de lo que es y lo que no es tener tacto.

Sobre el autor

Jos Velasco es desarrollador web y participa en múltiples proyectos culturales. Contáctalo.

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