Categoría: Blog

  • Que termines pronto

    Una jugada cada treinta segundos aunque no sepas jugar ajedrez te enseña más. Sucumbirá la noche entre mis ojos, caerá ella. No yo. Yo sólo me duermo para levantarme entre el silencio, ganarle al sol.

  • Café extendido

    Un encuentro con lo inexistente, fue un momento atemporal. Un café que se extendió y me permitió la visita de lo añorado, de lo vivido, de lo definitivo. El día se detuvo para encontrarme con el sueño boleado que sus alas detuvo tan sólo para verme partir.

  • Para cruzar un puente

    Hay muchas formas de cruzar un puente. Esta es mi lista para cruzar trotando el puente de los arcos del 3er milenio de Guadalajara. Levantarse en domingo. (Un triunfo por si sólo) Levantarse en domingo antes de las 2 de la tarde. Por favor, no se levante usted a la 1:50 de la tarde. Recordar […]

  • Eludí

    Eludí a la papa al horno. Lo logré. ¡La vencí! ¿Papa al horno? No gracias. No quiero llenarme con eso. -Pero está muy…. -¡PERO NADA! Papa al horno no voy a cenar. Eludí su cebollín, su crema y más crema, su aceitosa mantequilla, toda <entera> la eludí. Devoré en cambio, la crocante nueva variedad de […]

  • Fumas?

    (Pasos de jefe. Se acercan sin titubear por el pasillo callado. Es tarde ya.) -¿Un cigarrillo? (Mientras me muestra una cajetilla importada y enciende el suyo.) -Eh..No gracias… (Titubeo, actitud natural del inexperto, del nuevo subordinado) -¿Pero no quieres? ¿O no fumas? (Mirada retadora, de hombre maduro que sabe lo que quiere en la vida) […]

  • Las hadas

    Las hadas… Una gorda y otra flaca… de verdad se los prometo: ¡volaban! A brinquitos agarradas de la mano se pasaban el alcohol y a brinquitos se paseaban de un laaaaaado al oootro, pero como sin quererse pasar. Se pasaban paseandose en la noche que era mágica. De repente se convertían en vacas. La gorda […]

  • Hoy tiré mi ropa

    – ¡Te vas a quedar encuerado! – Ni modo, No me gustan y no las uso. Hoy tiré mi ropa. Bueno, como siete camisas abandonaron mi closet. Las eché a patadas por mi escalera. Ya hasta los ganchos se habían hartado de tener que colgarlas. Uno de ellos: Juanjo, me explicó que ya llevaba unos […]

  • Si mi corazón fuera verde

    Sería la vida distinta: No intentaría hacerte volar como lo hacen las catarinas. Lamentablemente mi corazón es tuyo, sólo faltaba picarlo con un palo al inmóvil, al tieso, para que comenzara a girar como un móvil multicolor. Si no fuera tuyo no vería los ocasos, no buscaría paisajes en las raíces y mucho menos: tu […]

  • Cancrelat

    Seguramente eres rara. Entre tres y cuatro centímetros de repugnancia que no dejaré morir de inanición, pues no es mi estilo decapitarte, no vales la pena. Ofensiva portadora de protozoarios, hasta parece que quieres enfermarme. Hoy no hueles, ayer tampoco lo hiciste pequeña y traviesa carnívora. ¿O deberé decir comensal poco exigente? Tu casa es […]

  • Nadie me rebasa

    En la mayoría de las ocasiones en las que voy a trotar, me doy cuenta de que casi nunca me rebasan. Me he llegado a preguntar si será porque soy muy rápido. Si bien es cierto que lo soy para la mayoría de las personas que van a los lugares que frecuento, (ancianos caminando, señoras […]

  • Insignificancia

    El disgusto provocado por un libro puede hablarnos mal de su autor y cegarnos al resto de su obra. Estimo que insignificancias como Paulo Coelho pueden discriminarse sin temor a provocar consternaciones.

  • Escribir sin escribir

    Escribir sin escribir es llevar las notas de papel que no se arruga y la tinta interminable a todas partes. Es contener la respiración bajo una alberca más profunda que el mar con la paciencia suficiente para no ahogarse y al salir a respirar contarle sin atropellos al indicado la aventura tal cual fue. Escribir […]