En la cocina


En la cocina, quiero llegar y que Piazzola se quede en la sala con su quinteto. Quiero llegar y que se imagine lo que pasará. Que con su bandoneón me dirija al cielo, su tango me dirá ¡desnúdala!. Y así caerá tu vestido de gala, se deslizará con dulzura sobre la seda de tu espalda. Primero los hombros, luego tus caderas y luego… sólo Astor sabrá.

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