Huele a playa


Nunca me llamó la atención bajar de peso para lucir mi cuerpo en la playa en el verano, aunque tampoco usé playeras para taparme.

En la ciudad, cuando salimos a pasear a las perritas, suele ser muy temprano para no quemarnos la piel. Cuando por algo se nos hace tarde nos ponemos bloqueador solar.

Todas las veces, la mezcla espesa nos recuerda al calor, al sudor, al olor y a la sal.

En casa somos más de lugares fríos donde es indispensable usar capas y capas de ropa. No se nota tanto la piel.

Y en los lugares más increíbles para lucirla, como un onsen bajo la nieve, nadie te voltea a ver. Cada quien está en su propio mundo.

Como en Río de Janeiro. Señores barrigones en tanga y nada más, con las llaves de su departamento en la mano y sin toalla, bajan a bañarse por la mañana a la selva estilo europeo.

La libertad que te da la edad de que te valga cómo te ven los demás es increíble.

Como quiera lo importante es darse un gusto, lo importante somos nosotros mismos.

Jos.

Diarios de cuadritos (13 de 30)

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