Las fiestas y la dieta


Comer es uno de mis gozos preferidos en las fiestas. Las actividades sociales son muy peligrosas para mantener la dieta.

Empezando con que suelen ocurrir en fin de semana, cuando se relaja más la alimentación, me he permitido más de una vez no medirme.

He tenido “cruda” de comer en la fiesta.

¿Por qué tragué tanto? ¿Por qué me hago esto? ¿Si ya sé cómo soy para qué me invito?

La euforia de ver a tus amigos, la música, el alcohol, la abundancia, el bacanal…

Pero el mismo cambio de alimentación me ha sorprendido definiendo mis verdaderos gustos.

Ni el alcohol ni la azúcar me encantan, a menos de que sean de productos muy específicos.

Los chicharrones no fallan.

Definitivamente no me veo preparando botanas muy sanas. Pero, ¿qué hacer cuando no se está haciendo nada con las manos?

Aplastado a gusto en el sillón de los amigos, y en tiempos pospandémicos, tampoco se me antojan tanto los juegos de mesa. Prender el carbón es mi pasión.

En una de esas me pondré a lavar los platos para que no se acumulen al final.

Jos.

Diarios de cuadritos (10 de 30)

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