No regalen nada


Mejor regalen un abrazo, pero rico. Del alma. Apretadito.

Les mando uno, pero mejor sería dárselos.

Hay abrazos más ricos que los besos.

Ya sea de amistad o de sensualidad…

¡Te quiero abrazar! A veces siento que es lo mejor que tengo.

Comparte esta entrada

Suscríbete al blog

Sigue explorando