POV: subes la barranca


No puedes quedarte abajo, huele a meados y el sol te va a rostizar. Y entonces eliges si subirás por los escalones gigantes o por el camino “normal”.

POV: Eliges los escalones gigantes. Piensas que será más rápido pero el camino se abre. Es más lento y doloroso. Tu entrenamiento de desplantes es popó, tienes que estirar la pata para alcanzar cada escalón. ¿Estirar la pata? No es opción.

No hay mucha gente, pero el camino es angosto. A la señora lisiada se le hace un bonito día para ejercer su derecho a disfrutar de la naturaleza a costa de los demás. Provoca una fila descomunal. ¿por qué no es posible librarse del tráfico de la ciudad?

El caos te sirve de descanso, rebasas a la maldita en una curva. Pasas por la cascada de espuma de cagada. Subes por el puente de vigas que debió de ser temporal pero que lleva años así. Mexican ninja meado.

Llegas a las vías y Cholo-fitne le grita a todos que te ahorras 29 vueltas y se va trepando en chinga como un oso con su espalda tatuada toda mamada y eso te convence de seguirlo.

Y no estás preparado pero es mejor así . De haber sabido que está prohibido y que es muy “pegriloso” subir por las vías y que hay animales que viven ahí listos para clavarte su veneno y el sol calienta las vías y te quemas tus manitas y tus botas de tractor difícilmente van a caber entre los balastros y los durmientes o como quiera que se llamen esas madres que se están cayendo a pedazos y que ha habido accidentes muy cabrones, pero cuando volteas… ya no puedes regresar.

No, neta ya no puedes regresar porque si te caes te llevas contigo a la verga a los pendejos que estén abajo de ti.

Y llega un punto en que ya no puedes ir parado, tienes que aferrarte, vas acostado porque la inclinación es ridícula, la gente te pregunta que si falta mucho y no sabes ni qué pedo porque también es tu primera vez y hueles el miedo y la desesperación de la peregrinación vertical y no sabes cuántas vueltas son las que ya te ahorraste porque el pinche cholo te engañó.

No hay salida y es mejor no descansar, poco a poco lo vas logrando sin mirar mucho atrás y de repente cuando volteas no lo puedes creer. Es casi imposible no querer sacar una foto de las cosas estúpidamente peligrosas que terminan bien.

Pinche cholo se pasó de verga pero qué chingón regalo nos dio a la bola de indecisos huevones intrépidos estúpidos del puesto de electrolits.

En la cumbre de la ilegalidad quieres festejar con extraños. Y así que tú digas qué bonita es la cumbre pues no. Pero al voltear hacia abajo la vista es brutal.

Y como no es la entrada principal, todavía te falta un rato por salir, pero ya nada te importa, ahora piensas en lo buena que va a estar la tragadera, en un taquito de queso fresco con tortilla recién hecha y un chingazo de salsa de los Desayunos Amparo.

Jos.

Diarios de cuadritos (22 de 30)

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