Sin un motivo


Cuando los ojos están vivos, cuando nos conocimos,

y se dan cuenta que sigues viva, que sigo vivo,

es divertido dejarse llevar sin un motivo,

salir del laberinto no por la salida,

sino tomados de una esquina,

flotando como globos,

colgados en la orilla,

sonriendo,

viendo,

ahí.

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