¿Y los cuadritos?


Cuando empecé este reto sabía que era muy probable que en treinta días no se me marcaran los cuadritos del abdomen, ¡Pero avancé bastante!

El primer paso fue controlar mejor mis snacks. Las cantidad y calidad de las dos comidas fuertes que hago al día no es problema pues mi esposa me cuida mucho con eso, pero estaba teniendo una situación: la cantidad de nueces y cacahuates para mi “postre” se me estaba descontrolando.

Mi lógica era que es comida que te repone y que su grasa es muy sana. Esto es cierto pero sencillamente no estaba logrando hacer un déficit calórico. No los quitaré pero ahora trato de limitar su cantidad.

He conseguido controlar mi ansiedad, que era el principal disparador de mis visitas a los snacks. Esto fue clave.

Por otro lado, romper el ayuno intermitente con un desayuno sin carbohidratos ha hecho que mi reserva de grasa se convierta en energía.

Finalmente, el ejercicio constante entre semana y una sesión fuerte el fin de semana (bici o bajar o subir cerros y montañas) ha ayudado a crear músculo, que consume bastante energía para poder ser conservado.

Otra cosa que confirmé de la nobleza del cuerpo, es que aunque regularmente hagas ayuno intermitente, puedes desayunar temprano buenas proteínas, como un omelette de huevo con queso y frijolitos negros, de preferencia en un hostal para montañistas, (guiño guiño) y no te dará hambre en todo el día en las montañas.

Gasté una cantidad increíble de calorías en dos días y el cuerpo me las pidió de regreso. En este instante peso más que al inicio del mes, pero sé que me recuperaré rápido, el mismo cuerpo apenas se está reponiendo.

Esto no se trata de quemar grasa a lo loco, pudimos recibir una gran motivación para subir montañas más altas, al sentirnos como si nada al día siguiente de la doble cumbre.

Lo más importante de este experimento ha sido la reflexión de todo este conocimiento acumulado desde que Diana y yo cambiamos nuestros hábitos alimenticios y actividad física.

Soy alguien que cree profundamente en las ideas y en el poder que tienen una vez que se implementan. No llevo prisa, pero creo que ahora sí en otros treinta días estaré mucho más cerca de mis cuadritos.

Jos.

Diarios de cuadritos (29 de 30)

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